"El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida"
Así de simple, así de sencillo. Quien tiene al Hijo gozará de la vida eterna, y quien no le conoce, sigue en sus pecados y por tanto en su muerte espiritual.
No hay otra fe verdadera más que aquella que se deposita en Cristo, y en el Cristo de la Palabra. Musulmanes, budistas, ateos, agnósticos y apóstatas tienen un destino común, que es recibir la ira eterna de Dios. Esto no lo digo para que nos quedemos espantados, sino para que nos motivemos aun más a expandir el evangelio sin temor, sabiendo que Dios es quien dará el crecimiento (1 Co. 3:7).
Esto porque sólo a través de Cristo tenemos acceso y reconciliación con el Padre celestial:
"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" Jn. 14:6
"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" 1 Ti. 2:5
"Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" 1 Jn. 2:1
Ni María, ni los santos, ni nuestros parientes fallecidos pueden concedernos favores desde el cielo. El único que intercede ante Dios por nosotros es Jesucristo el Justo, ya que fue el único que cumplió a la perfección la ley y pagó su precio: la muerte, que en este caso implicó recibir la ira eterna de Dios por los pecados de su pueblo.
Que conocer a Dios sea nuestro máximo y supremo objetivo en esta vida. De otra forma, la habremos desperdiciado. El Señor tenga misericordia. Amén.
Así de simple, así de sencillo. Quien tiene al Hijo gozará de la vida eterna, y quien no le conoce, sigue en sus pecados y por tanto en su muerte espiritual.
No hay otra fe verdadera más que aquella que se deposita en Cristo, y en el Cristo de la Palabra. Musulmanes, budistas, ateos, agnósticos y apóstatas tienen un destino común, que es recibir la ira eterna de Dios. Esto no lo digo para que nos quedemos espantados, sino para que nos motivemos aun más a expandir el evangelio sin temor, sabiendo que Dios es quien dará el crecimiento (1 Co. 3:7).
Esto porque sólo a través de Cristo tenemos acceso y reconciliación con el Padre celestial:
"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" Jn. 14:6
"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" 1 Ti. 2:5
"Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" 1 Jn. 2:1
Ni María, ni los santos, ni nuestros parientes fallecidos pueden concedernos favores desde el cielo. El único que intercede ante Dios por nosotros es Jesucristo el Justo, ya que fue el único que cumplió a la perfección la ley y pagó su precio: la muerte, que en este caso implicó recibir la ira eterna de Dios por los pecados de su pueblo.
Que conocer a Dios sea nuestro máximo y supremo objetivo en esta vida. De otra forma, la habremos desperdiciado. El Señor tenga misericordia. Amén.

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